miércoles, 11 de mayo de 2011

recurrentes



Recurrentes, los temas,
Se mezclan con los actos,
Que paralizados y mudos,
Solos se alojan en mí…
Incapaz de moverlos y tocarlos
Ahogo toda esa impotencia
en muchas otras angustias,
En algunos gritos y en más olvidos,
Sin entender este mi letargo
Asumo que las perdí sin luchar
Y escucho callada los motivos
Los estudio, los memorizo,
Aun así no comparto solo uno
Que no me importan, como dijo,
Solo por querer no confrontar
No pedir ni reclamar, solo esperar…
La cosecha tibia de la siembra
Sé que no es solo dar y dar…
Pero ausentes están sus respuestas
Invisibles, quebradizas…
Entonces pienso y pienso
En que errado es mi camino, eso digo
Y lejana , como ensimismada, en mi circulo,
Solo veo y dejo pasar, solo pasar…
Solo hasta hoy…
Eso espero…

lunes, 9 de mayo de 2011

MicroDanza. Guillermo Bernengo 2004





Danzan las hilachas
de las colas de zorro
recuerdo tu mirada
no lo tengo todo

no hice el inventario
de lo que quitaste
en tu oscuro dispensario
me robaste el aire

del aire que respiro
en horas que no tengo
recuerdos de dolores
transcurro suponiendo

Danza mi alma
en minutos que no existen
sabores que perdí
al diablo desvestiste

Si algún día te arrepientes
si algún error hubo
no devolverás nada
veo los ojos del verdugo

Danza mi cuerpo
entre columnas del destierro
agujeros en mis pasos
que tropiezan en lo cierto

Hoy me acaricia
la sonrisa del tiempo
promesas de la brisa
subiendo, lento

Danzan la hilachas
de las colas de zorro
el horizonte se ensancha
la luz ha visto ... todo



Nietzsche



Nietzsche, es Nietzsche
Sin dudas,
En una sola de sus reflexiones
Con pocas palabras
Dibujo a una tinta y sin colores
Todos los miedos de mi vida
No busquemos ese gris,
Casi negro, dibujo
Solo hagamos
Que los trazos
Sean invisibles.


Te quiero sentir bien adentro
y a cada uno de tus latidos
palpitarlos como si fueran míos
que el juego acompañe
este silencio compartido
que la noche negra nos proteja
que mantenga dormidos a los demonios
solo por un instante eterno
para que a nuestra única forma
nos permitamos ser como queremos
o como intentamos ser
dos pequeñas piezas
de este gran rompecabezas
el dado, en movimiento
en la orilla de la mesa
la última carta del mazo
la que difícilmente cierre la partida
la gota más sabrosa de esa
copa prohibida casi llena
te palpito bien adentro
como si fueras mi latido
en esta sutil jugada falsa
y en las que en una de esas vendrán
y que los demonios se apiaden
de nosotros, que solo somos hijos de la noche
por q solo así sobrevivimos
sobornando los latidos del otro
para que sin agitarse
nos deje el mejor de sus sabores
más algunos restitos de vida
y ninguna de sus merecidas culpas

jueves, 5 de mayo de 2011





La noche se hacía eterna
Y entre las nubes de una cama
Dos cuerpos que se mezclan
Bien adentro, hasta del alma,
Casi ahí, se encontraban,
Y en un segundo cualquiera
Al exilio de su cuerpo lo condena,
Solo para verlo, perderse,
Lejos, solo,
Y sin ninguna recompensa,

miércoles, 4 de mayo de 2011

partes



Los fragmentos
Se dispersaron lejos
En la noche negra
Y se les hace cuesta arriba
El regreso lento
Masticando errores
Haciendo como que
Pero en realidad no
Y siguen cuesta abajo
Como arrastrándome

martes, 3 de mayo de 2011

Mea Culpa de Peter Handke

Vine al mundo.

Llegué a ser. Me engendraron. Me crearon. Me formé. Me dieron a luz. Me anotaron en el Registro Civil. Crecí.

Me movilicé. Movilicé partes de mi cuerpo. Moví mi cuerpo. Me movilicé en el mismo lugar. Me movilicé fuera de ese lugar. Me moví de un sitio a otro. Tuve que moverme. Pude moverme.

Moví mi boca. Comencé a pensar. Me hice notar. Grité. Hablé. Escuché ruidos. Noté diferencias entre ruidos. Provoqué ruidos. Emití sonidos. Emití tonos. Pude emitir tonos, ruidos y sonidos. Pude hablar. Pude gritar. Pude callar.

Comencé a ver. Volví a ver lo que había visto. Tomé conciencia. Reconocí lo que había visto. Reconocí lo que había vuelto a ver. Percibí. Percibí lo que ya había percibido. Tomé conciencia. Reconocí lo que había percibido.

Miré. Vi objetos. Miré los objetos señalados. Mostré los objetos señalados. Aprendí cuales eran los objetos señalados. Señalé los objetos señalados. Aprendí cuales eran los objetos no señalados. Aprendí. Retuve. Retuve las señales aprendidas. Vi las figuras señaladas. Designé con el mismo nombre a figuras parecidas. Marqué las diferencias entre figuras diferentes. Señalé a figuras ausentes. Aprendí a temer a figuras ausentes. Aprendí a añorar a figuras ausentes. Aprendí las palabras “añorar” y “temer”.

Aprendí. Aprendí las palabras. Aprendí los verbos. Aprendí la diferencia entre ser y haber sido. Aprendí los sustantivos. Aprendí la diferencia entre el singular y el plural. Aprendí los adverbios. Aprendí la diferencia entre acá y allá. Aprendí los demostrativos. Aprendí la diferencia entre este y aquel. Aprendí los adjetivos. Aprendí la diferencia entre bueno y malo. Aprendí los posesivos. Aprendí la diferencia entre mío y tuyo. Adquirí un vocabulario.

Me he convertido en sujeto de oraciones. Me he convertido en complemento de oraciones. Me he convertido en el sujeto y el complemento de oraciones principales y oraciones accesorias. Me he convertido en un mover de labios. Me he convertido en una serie de letras.

Dije mi nombre. Dije “yo”. Me arrastré en cuatro patas. Caminé. Corrí hacia algo. Huí de algo. Me incorporé. Dejé de ser pasivo. Me volví activo. Bajé al suelo casi en ángulo recto. Salté. Burlé la fuerza de gravedad. Aprendí a hacer mis necesidades sin ensuciarme la ropa. Aprendí a controlar mi cuerpo. Aprendí a dominarme.

Aprendí a poder. Pude. Quise poder. Pude caminar con las dos piernas. Pude caminar con las manos. Pude quedarme. Pude quedarme parado. Pude quedarme acostado. Pude arrastrarme con la panza. Pude hacerme el muerto. Pude contener la respiración. Pude haberme matado. Pude escupir. Pude afirmar con la cabeza. Pude negar con la cabeza. Pude hacer ademanes. Pude preguntar. Pude responder preguntas. Pude imitar. Pude seguir un ejemplo. Pude jugar. Pude hacer algo. Pude dejar de hacerlo. Pude destruir objetos. Pude comparar unos objetos con otros. Pude imaginarme objetos. Pude valorar objetos. Pude hablar con objetos. Pude hablar de objetos. Pude recordar objetos.

Viví en mi tiempo. Pensé en el principio y el fin. Pensé en mí. Pensé en otros. No seguí las leyes naturales. Dejé de actuar con naturalidad. Vine al encuentro de mi historia. Reconocí que no soy tu. Pude comunicar mi historia. Pude callar mi historia.

Pude desear algo. Pude no desearlo.

Me hice a mí mismo. Hice de mí lo que soy. Cambié. Me convertí en otro. Me hice responsable de mi historia. Me hice responsable de las historias ajenas. Me convertí en una historia entre los demás. Me adueñé del mundo. Me volví razonable.

Ya no debía obedecer sólo al instinto. Debería haber cumplido con reglas. Debería haber seguido las reglas tradicionales de la sociedad. Debería haber obrado. Debería no haberlo hecho. Debería haber consentido. Aprendí reglas. Como metáforas para las reglas aprendí sus excepciones. Aprendí reglas de conducta y de pensamiento. Aprendí reglas internas y externas. Aprendí reglas para cosas y para seres humanos. Aprendí reglas en general y en particular. Aprendí reglas para acá y para el más allá. Aprendí reglas para el aire, el agua, el fuego y la tierra. Aprendí las reglas y las excepciones a las reglas. Aprendí las reglas básicas y las derivadas. Aprendí mi deber. Me volví sociable.

Llegué a ser: debería... Aprendí a comer con mis propias manos: debería haber evitado ensuciarme. Aprendí a aceptar las conductas de los demás: debería haber evitado mis propias malas conductas. Aprendí a diferenciar el calor del frío: debería haber evitado jugar con fuego. Aprendí a diferenciar lo bueno de lo malo: debería haber evitado lo malo. Aprendí a jugar según las reglas del juego: debería haber evitado contravenir las reglas del juego. Aprendí a reconocer lo negativo de mis actos y actuar en consecuencia: debería haber evitado cometer malas acciones. Aprendí a utilizar mi sexualidad: debería haber evitado el abuso de mi sexualidad.

Me sometí a todas las reglas. Con mis datos personales fui anotado en los registros. Con mi alma fui manchado por el pecado original. Con mi número favorito fui incluido en el registro de jugadores. Con mis enfermedades fui anotado en ficheros. Con mi empresa fui inscripto en el Registro de Comercio. Con mis señas particulares fui identificado en los prontuarios.

Llegué a la mayoría de edad. Me volví apto para trabajar. Me volví apto para firmar contratos. Me volví apto para expresar un último deseo.

Desde un cierto instante pude haber pecado. Desde otro instante pude haber sido demandado por la justicia. En otro momento pude haber perdido el honor. En otro pude haberme comprometido a realizar una acción o no realizarla.

Cumplí con el deber de pagar multas, pagar indemnizaciones, pagar impuestos, tomar un empleo, hacer el servicio militar, ir a la escuela, vacunarme, preocuparme por alguien, pagar cuentas, ser indagado, recibir una educación, aportar pruebas, tomar un seguro, sacar el documento de identidad, mantener a alguien, declarar en juicio.

Llegué a ser. Llegué a ser responsable. Llegué a ser culpable. Llegué a ser disculpable. Tuve que expiar mis culpas. Tuve que expiar por mi pasado. Tuve que expiar por el pasado. Tuve que expiar por mi época. Vine al mundo solo con la época.

¿Qué exigencias de la época violé? ¿Qué exigencias de la razón violé? ¿Qué leyes secretas violé? ¿Qué esquema violé? ¿Qué leyes eternas del universo violé? ¿Qué leyes del más allá violé? ¿Qué leyes fundamentales del decoro violé? ¿Qué normas partidarias violé? ¿Qué leyes teatrales violé? ¿Qué intereses vitales violé? ¿Qué ley blanda violé? ¿Qué ley de la selva violé? ¿Qué mandamiento actual violé? ¿Qué leyes de la vida violé? ¿Qué reglas campesinas violé? ¿Qué reglas del amor violé? ¿Qué reglas de juego violé? ¿Qué reglas de la cosmética violé? ¿Qué reglas del arte violé? ¿Qué derechos del más fuerte violé? ¿Qué mandato del respeto violé? ¿Qué ley de los sin ley violé? ¿Qué anhelo de cambio violé? ¿Qué leyes para este mundo o el otro violé? ¿Qué reglas de la ortografía violé? ¿Qué derechos del pasado violé? ¿Qué leyes de la caída libre violé? ¿Violé las reglas, planes, ideas, postulados, principios, protocolos, estatutos, opiniones generales y fórmulas de todo el mundo?

Hice. Omití. Toleré. Me expresé. Me expresé a través de pensamientos. Me expresé a través de expresiones. Me expresé ante mí mismo. Me expresé ante mí mismo y ante los demás. Me expresé ante el poder impersonal de las leyes y las buenas costumbres. Me expresé ante el poder del mismísimo Dios.

Me expresé con movimientos. Me expresé con acciones. Me expresé con la inmovilidad. Me expresé con la pasividad.

Di a entender. Di a entender en cada una de mis expresiones. En cada una de mis expresiones di a entender una aceptación o un desprecio hacia las reglas.

Me expresé escupiendo. Me expresé gruñendo. Me expresé aplaudiendo. Me expresé haciendo mis necesidades. Me expresé tirando objetos inútiles o usados. Me expresé matando seres vivientes. Me expresé destruyendo objetos. Me expresé respirando. Me expresé transpirando. Me expresé moqueando y llorando.

Escupí. Escupí con puntería. Escupí apuntando a alguien. Escupí en el suelo, en lugares donde escupir en el suelo no quedaba bien. Escupí en lugares donde escupir era una contravención a las reglas de higiene. Escupí a la cara de personas a quienes escupirles era ofender a Dios. Escupí en objetos que escupirles era ofender a las personas. No escupí delante de personas a quienes escupirles delante trae suerte. No escupí delante de lisiados. No escupí delante de artistas antes de su salida a escena. No usé la salivadera. Escupí en salas de espera. Escupí contra el viento.

Aplaudí en lugares donde estaba prohibido aplaudir. Protesté en épocas en que protestar era inoportuno. Protesté y aplaudí en lugares y épocas en que tanto las protestas como los aplausos estaban mal vistos. No aplaudí en épocas en que los aplausos estaban bien vistos. Aplaudí ante una prueba muy difícil de un trapecista de circo. Aplaudí a destiempo.

Tiré cosas inservibles y usadas, en lugares donde tirarlas estaba prohibido. Dejé cosas en lugares donde dejarlas era pasible de multa. Descargué cosas en lugares donde era reprobable descargarlas. No entregué cosas donde era obligatorio entregarlas. Tiré cosas por la ventanilla de un tren en movimiento. No tiré desechos en el tacho de basura. Dejé desechos en el bosque. Tiré cigarrillos encendidos en el heno. No entregué a las autoridades volantes de aviones enemigos.

Me expresé a través del habla. Me expresé apropiándome objetos. Me expresé engendrando seres vivientes. Me expresé creando objetos. Me expresé mirando. Me expresé jugando. Me expresé caminando.

Caminé. Caminé sin rumbo. Caminé con rumbo fijo. Anduve por caminos. Anduve por caminos donde estaba prohibido pasar. No fui por caminos donde estaba permitido pasar. Caminé. Entré sin documento de identidad en lugares donde estaba prohibido entrar sin él. Salí de un territorio donde salir era subversivo. Manejé por calles a contramano. Me detuve, cuando detenerse no era correcto. No continué mi camino cuando había que hacerlo. Caminé despacio cuando había que ir ligero. No me levanté cuando había que levantarse. Me acosté en lugares prohibidos. Me quedé parado en medio de tumultos. Seguí de largo ante pedidos de ayuda. Retardé la marcha de fugitivos, al caminar lentamente por corredores angostos. Abrí la puerta del vagón antes de detenerse el tren. Salté de tranvías en movimiento.

Hablé. Me expresé. Dije lo que otros habían pensado. Sólo pensé lo que otros ya habían dicho. Expresé la opinión pública. Distorsioné la opinión pública. Hablé en lugares en los que era irrespetuoso hablar. Hablé en voz alta en lugares donde era desconsiderado hablar en voz alta. Hablé en voz baja en lugares donde se pedía hablar en voz alta. Me callé en tiempos en los que callar era vergonzoso. Hablé en público, cuando era recomendable hablar en privado. Hablé con personas con quienes hablar era indigno. Saludé a personas que por principio no se debía saludar. Hablé en un idioma que se consideraba enemigo. Hablé de temas sobre los que hablar era una falta de tacto. Callé haber sido testigo de un acto criminal. No hablé bien de los muertos. Hablé mal de ausentes. Hablé sin ser preguntado. Dirigí la palabra a soldados en servicio. Hablé con el conductor del ómnibus durante el viaje.

No respeté las reglas del idioma. Incurrí en errores idiomáticos. Usé las palabras a la ligera. Asigné a la ligera cualidades a las cosas. Asigné a la ligera palabras para describir las cualidades de las cosas. Contemplé el mundo a la ligera a través de las palabras con que había asignado las cualidades de las cosas. A cada cosa la definí a mi manera: A la tristeza la llamé oscura. A la locura la llamé lúcida. A la pasión la llamé ardiente. Al susto lo llamé pánico. A la fidelidad la llamé proverbial. Al pecador lo llamé pobre. A la confianza la llamé ciega. Al sentimiento lo llamé sordo. A la crítica la llamé constructiva. A la piel la llamé tersa. A los resultados los llamé palpables. Al diálogo lo llamé provechoso. A la discusión la llamé necesaria. A la opinión la llamé subjetiva. A la verdad la llamé profunda. Al instante lo llamé glorioso. A la guerra la llamé justa.

Me apropié de objetos. Obtuve la posesión y propiedad de objetos. Me apropié de objetos en lugares donde estaba terminantemente prohibido hacerlo. Me apropié de objetos cuya adquisición era antisocial. Justifiqué la propiedad privada de objetos cuando hacerlo era inoportuno. Declaré de propiedad pública objetos que era inmoral sustraer a la propiedad privada. Traté en forma descuidada objetos que debían ser tratados cuidadosamente. Toqué objetos que era antiestético y pecaminoso tocar. Separé objetos que no era aconsejable separar. No guardé la debida distancia con objetos que era necesario mantenerla. Traté a personas como cosas. Traté a animales como personas. Establecí contacto con seres con los que era inmoral tenerlo. Toqué objetos con otros que era inútil tocar. Traté con seres y objetos, con lo que era inhumano tratar. Hice contacto entre dos polos positivos. Tomé medicinas que debían ser utilizadas externamente. Toqué objetos en una exposición. Arranqué la costra de heridas a medio sanar. Toqué cables eléctricos colgantes. No certifiqué cartas que debían mandarse certificadas. No estampillé documentos que debían ser estampillados. No llevé luto cuando debía hacerlo. No me protegí la cara con crema solar. Trafiqué con esclavos.

Miré y escuché. Miré objetos que era vergonzoso mirar. No miré objetos que ignorarlos era falto al deber. No miré sucesos que era mojigato no mirar. No miré sucesos en la postura que era de rigor. No desvié la mirada ante sucesos cuando mirarlos era traición. Me di vuelta, cuando darse vuelta era señal de mala educación. Desvié la mirada, cuando hacerlo era cobarde. Escuché a personas, cuando escucharlas era falto de carácter. No miré a personas que estaban hablando conmigo. No miré a personas con las que estaba hablando. Vi películas no recomendables y rechazadas. Escuché informaciones contra el estado en medios de comunicación. Vi obras de teatro sin sacar entrada. Miré con insistencia a personas desconocidas. Miré al sol sin anteojos negros. Mantuve los ojos abiertos en el acto sexual.

Comí. Comí con gula. Bebí con exceso. Incorporé comida y bebida. Me engullí los cuatro elementos. Exhalé e inhalé los cuatro elementos. Comí en cualquier momento. No respiré de manera sana. Respiré aire viciado. Aspiré cuando hacerlo era dañino. Comí carne en días de ayuno. Respiré sin máscara de gas. Comí en plena calle. Aspiré gas de escape. Comí sin cuchillo y tenedor. No me tomé tiempo para respirar. Mordí la hostia con los dientes. No respiré con la nariz.

Jugué. Hice trampas. Seguí reglas contrarias a las convencionales. Jugué en lugares y épocas en que jugar era antisocial y anacrónico. Jugué con gente con las que era deshonroso jugar. Jugué con objetos con los que jugar era faltar al protocolo. No jugué en lugares y épocas en los que no jugar era poco sociable. Jugué con reglas, cuando jugar sin reglas era pecar de individualismo. Jugué conmigo mismo, cuando era un mandato humanitario jugar con otros. Jugué con poderosos con los que jugar era presuntuoso. No tomé algunos juegos en serio, mientras otros los tomé demasiado en serio. Jugué con fuego. Jugué con encendedores. Jugué con cartas marcadas. Jugué con vidas humanas. Jugué con aerosoles. Jugué con la vida. Jugué con los sentimientos. Me jugué a mí mismo. Jugué sin programa. No jugué en la temporada. Jugué con la inclinación al mal. Jugué con el pensamiento. Jugué con fantasías suicidas. Jugué sobre una superficie de hielo delgada. Jugué en terreno ajeno. Jugué con la desesperación. Jugué con mi propia desesperación. Jugué con mis genitales. Jugué con palabras. Jugué con mis dedos.

Vine al mundo con la carga del pecado original. Ya de entrada tuve inclinación al mal. Ya demostré mi maldad envidiando a mi hermano de leche. Desde mi primer día de vida no estuve libre de pecado. A los gritos me prendí de los pechos de mi madre. Sólo sabía mamar. Sólo sabía calmar mi avidez. No quise admitir racionalmente las leyes impuestas al mundo y a mí mismo. Ya fui concebido en la maldad. Ya fui engendrado en la maldad. Di rienda suelta a mi maldad destruyendo cosas. Di rienda suelta a mi maldad pisoteando seres vivientes. Fui desobediente por amor al juego. En el juego amaba la sensación de triunfo. Amaba escuchar historias fantásticas. Endiosé a personas. Encontré más placer en las naderías de los poetas que en los conocimientos útiles. Temía más a las fallas del habla que a los diez mandamientos. Sólo me dejé guiar por mi paladar. Sólo confié en mis sentidos. No demostré ningún sentido de la realidad. No sólo amé las malas acciones, sino también cometerlas. Lo que más me gustaba era hacer maldades en sociedad.

Amaba a los cómplices. Amaba la complicidad. En el pecado amaba el riesgo. No busqué la verdad. En el arte encontraba placer en mi dolor y en compadecerme a mí mismo. Gozaba mirando. No entendí la finalidad de la historia. No pensaba en Dios. No pensaba en el mundo. Para mí el mundo no se limitaba a la tierra sino a todos los cuerpos celestes. Fui autosuficiente. Sólo me preocupaba de las cosas mundanas. No hice ninguna cura contra la tristeza. No hice ninguna cura contra la pasión. No usé mi cuerpo como corresponde. No me enteré de los hechos reales. No sometí mi naturaleza carnal a la espiritual. Escondí mi verdadera naturaleza. Choqué contra la naturaleza de las cosas.

Exigí el poder en forma desprolija. Exigí dinero en forma desprolija. No me adapté a mi situación económica. Viví por encima de mis posibilidades. No me pude acostumbrar a mi situación económica. Formé mi vida libremente. No me superé a mí mismo. No me ubiqué como debía. Alteré el orden universal. No comprendí que el mal sólo es la ausencia del bien. No reconocí que el mal sólo es una alteración del orden. De mis pecados nacía la muerte. Por el pecado me igualé a la bestia en el matadero, que husmea la cuchilla con que será sacrificada. No opuse resistencia a los comienzos. No encontré el momento para poner punto final. Me hice una imagen del Ser Supremo. No quise hacerme una imagen del Ser Supremo. Eché tierra sobre el nombre del Ser Supremo. Sólo creí en los tres géneros de la gramática. Me persuadí a mí mismo que no existe un Ser Supremo, para no temerle. Busqué la oportunidad. No aproveché la posibilidad. No obedecí a la necesidad. No conté con el azar. No aprendí de los malos ejemplos. No aprendí del pasado. Me abandoné al libre juego de las fuerzas. Confundí la libertad con el libertinaje. Confundí la sinceridad con la crudeza. Confundí la obscenidad con la originalidad. Confundí el sueño con la realidad. Confundí la vida con un cliché. Confundí dominación con liderazgo. Confundí el amor con el impulso. Confundí la causa con el efecto. No respeté la conexión entre acción y pensamiento. No vi las cosas como son. Sucumbí al hechizo del momento. No consideré que la vida es prestada. Fui falto de palabra. No dominé el idioma. No negué el mundo. No reconocí a las instituciones. Fui un partidario del autoritarismo. Abusé de mi sexualidad. Busqué el placer como un fin en sí mismo. No estaba seguro de mí. Me cuestionaba. Desperdicié mi tiempo durmiendo. Quise detener el tiempo. Quise apurar el tiempo. Estaba en conflicto con el tiempo. No quería envejecer. No quería morirme.

No dejaba que las cosas se me adelantaran. No podía limitarme. Era impaciente. No podía esperar. No pensaba en el futuro. No pensaba en mi futuro. Vivía el instante. Era soberbio. Actuaba como si estuviera sólo en el mundo. No tenía buenos modales. Era obstinado. Era falto de carácter. No trataba de mejorarme. No hacía del trabajo una condición vital. No veía a Dios en cada pobre. No extirpé el mal de raíz. Traje hijos al mundo irresponsablemente. No ajusté mis diversiones a mi posición social. Busqué malas compañías. Siempre quería ser el centro de la atención. Pasé mucho tiempo solo. Estuve poco tiempo solo. Viví con exceso una vida propia. No consideraba la felicidad de todos los hombres como mi objetivo máximo. Privilegié el interés individual por sobre el interés colectivo. No entré en esa discusión. No seguí instrucciones. No me negué a cumplir órdenes injustas. No reconocí mis límites. No vi la conexión de las cosas entre sí. No hice de la necesidad una virtud. Variaba mis convicciones. No aceptaba enseñanzas. No me hacía cargo de nada. Me daba por satisfecho con lo logrado. Siempre me vi sólo a mí mismo. Cedí a insinuaciones. No me decidía entre una cosa y otra. No tomaba posición. Alteré el equilibrio de las fuerzas. Lesioné los principios generalmente aceptados. No cumplí con mi deber. No alcancé la meta fijada. Yo era para mí el uno y el todo. Pasé demasiado poco tiempo al aire libre. Me despertaba muy tarde. No barría la vereda. No cerraba puertas. Me acercaba demasiado a las jaulas. No dejaba libre las entradas. No dejaba libre las salidas. Tiré del freno de emergencia sin necesidad. Apoyaba la bicicleta en lugares prohibidos. Mendigaba y vendía cosas de puerta en puerta. No conservaba las calles limpias. No me sacaba los zapatos. Me asomaba fuera de la ventanilla con el tren andando. Trabajaba con artefactos eléctricos sin cortar la electricidad. Me presentaba sin previo anuncio. No cedía el asiento a personas minusválidas. Me acosté en una cama de hotel con el cigarrillo encendido. Dejaba canillas sin cerrar. Pasé noches enteras en bancos de plaza. Llevaba a pasear al perro sin correa. No le ponía bozal a perros agresivos. No dejaba en el guardarropas bastones y paraguas. Tocaba mercaderías antes de comprarlas. No cerraba los frascos después de usarlos. Pulvericé sobre llama con aerosol.

Crucé con luz roja. Caminé sobre autopistas. Caminé sobre vías del tren. No iba por el anden. No pasaba adelante en los tranvías. No usaba las manijas. Usaba el baño del tren mientras estaba parado en la estación. No seguía las instrucciones del personal. Encendía el motor de la moto en lugares prohibidos. No apretaba botones. Atravesaba las vías en las estaciones de ferrocarril. No retrocedía cuando llegaba el tren. Sobrepasaba la capacidad del ascensor. Perturbaba el silencio nocturno. Pegaba carteles en paredes donde estaba prohibido. Quería abrir puertas empujando, cuando había que tirar. Quería abrir puertas tirando, cuando había que empujar.

Merodeaba por las calles al caer la noche. Prendí luces durante el oscurecimiento. No conservé la calma en medio de un siniestro. Salí de mi casa en el toque de queda. Durante una catástrofe no me quedé en mi lugar. Pensé primero en mí mismo. Salí corriendo. Accioné señales de alarma sin motivo. Destruí señales de alarma sin motivo. No usé la salida de emergencia. Empujé. Pateé. No rompí la ventana con el martillo. Obstruí la salida. Opuse resistencia. No me detuve cuando me dieron el alto. No puse manos arriba. No apunté a las piernas. Jugué con el gatillo sin ponerle el seguro. No salvé primero a las mujeres y niños. No me acerqué a los que se estaban ahogando. Me quedé con las manos en los bolsillos. No me dejé vendar los ojos. No busqué esconderme. Ofrecía un blanco fácil. Fui demasiado lento. Fui demasiado rápido. Me movía.

No reconocí el movimiento de mi sombra, como prueba del movimiento de la tierra. No reconocí mi temor a la oscuridad, como prueba de mi existencia. No reconocí mi ansia de inmortalidad, como prueba de la vida después de la muerte. No reconocí mi hastío ante el futuro, como prueba de la nada después de la muerte. No reconocí la disminución del dolor, como prueba del paso del tiempo. No reconocí mis ganas de vivir como prueba de la inmovilidad del tiempo.

No soy lo que he sido. No fui lo que debía haber sido. No alcancé lo que debería haber alcanzado. No cumplí lo que debía haber cumplido.

Fui al teatro. Escuché esta obra. Dije esta obra. Escribí esta obra.

CONCIENCIA



Mi conciencia es invisible
No la palpo, pero me censura,
Me ordena,
Consume cada minuto
De mi vida,
Está en mi ,
Me ahoga
Un poco, cada día,
Ella me llama
hipócrita
no me permito vivir
en libertad
sé que tenes una etiqueta
que mantener, unos roles que cobijar
pero me absorbe la soledad
y aquí es donde quiero
sumergirte
en la profundidad
de mi alma
para que me deslumbres
como un rayo
y por eso hay veces que el futuro
luce resplandeciente,
aquí en mi mundo hay música
y algún que otro eco más
aquí todo puede ser…

Que me decís?


No estar como paralizada decís?, alejar de mi la sensación que da la quietud, de cuerpo ahogado, hinchado, flotando sin ganas en aguas poco exploradas...eso decís? Dejar de ser hada y mutar en sirena ¿puedo?, mover con calma las alas y no volar muy alto, ya sabemos del vértigo, de los temblores y del frio de las alturas y de esa soledad que hay arriba....No hoy, no, mutar, no puedo.

Cuando me hablas de cerca no escucho el sonido de tu voz, veo mover tus labios y tu boca profunda como un abismo marino y lo que decís, tus palabras agudas, punzantes, Verdaderas, sinceras, con tanto filo que parten en dos las aguas, el corazón, las ideas, los pesares, todo lo deja en partes.

Sólo nunca olvides que no es cualquier agua en la que floto es la orilla tranquila, es arena y humedad, es efímero olor a mar....

Creo que mejor sacarle la ropa a las palabras, dejar que se mojen suavemente y sentirnos sin vértigos , sin alturas paralizantes sin profundidades oscuras , borrando de nuestro diccionario palabras no entendibles...te escucho que decís? Que mojados y con el agua escapándose de nuestros cuerpos, en cada gota descubriremos el entendimiento. Tenemos tiempo me dices? te escucho...

miércoles, 27 de abril de 2011

Mágicamente


Transcurre la historia
La del cuento de hadas aquel
Vagos en los días
Vacíos y ausentes en las noches
Entre la pared y la realidad
Nuestra espalda palpita
Al filo de la desidia
Nos mecemos sin ritmo
Y así
Nos consume enteros
la fantasía
esa creada historia
Que nos vomita
Al alba todas sus acidas
Mediocridades
Y alguna cosa más.

martes, 26 de abril de 2011

Julio Cortázar

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.
Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.
Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.
Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.




Hora de entender




Hora de entender que las dos en mi,
Deliberadamente y porque si,
ya tienen vidas independientes
actúan por separado
toman caminos desparejos
se anticipan a los pensamientos
a esos que cuestionan y a los miedos
las dos los ignoramos y como si nada
transcurrimos fragmentadas
Haciendo que vivimos
una como se debe
y la otra como quiere
y nos juntamos a la hora del té
para secarnos el sudor y abrigarnos del frio
para llenar el vacío infinito
para contarnos las noticias
y para compartir lo que nos resta,
también para susurrarnos al oído, los secretos,
esos, que nos unen y nos separan,
nos tocamos la piel, donde él nos beso por última vez
nos contamos como, desorientado y sin fuerzas
repitió nuestro nombre varias veces
y nos hizo esa pregunta recurrente
las dos en una sola voz respondimos
Somos tuyas, así, acá y ahora.
Solo después de atesorar sus certezas
Nos dejo disfrutar de la última
de sus derramadas tibiezas mañaneras.
Y porque si, seguimos siendo dos,
deliberadamente,
Complacidas.

jueves, 21 de abril de 2011

Acortan el tiempo




Acortan el tiempo
Las cosas que hacemos
Lo consumimos en una pitada
Lo perdemos sin abrir los ojos
O en una sola mala jugada
Se deja tirado por cualquier
Camino de filosas piedras grises
Se habla de él sin conocerlo en realidad
Lo corroe siempre la no memoria
Lo oscurece pronto la realidad
Que extraño y sencillo es el tiempo
Que locura tan cuerda lo rodea
Que infinito e inmenso se cree
Que gran poderío oculta
Que tan enredados son sus hilos
Que extraño y distante, es él
Como se escurre sin notarlo
Como pasa para todos diferente
Que largo y corto parece
Quien pudiera descubrirlo
Sin que perdiera en la conquista
Ni uno solo de sus matices
Que extraño es el tiempo
Ese al que nunca he podido
Aprender a contar.

"...se hallaba tendido

"...se hallaba tendido en una chaisse-longue,
y tenía en su blanca mano una rosa sin perfume."
..................................................- .O. Mirebau

Es tan adorable introducirme en
su lecho, y que mi mano viajera
descanse, entre sus piernas, descuidada,
y al desenvainar la columna tersa
-su cimera encarnada y jugosa
tendrá el sabor de las fresas, picante-
presenciar la inesperada expresión
de su anatomía que no sabe usar,
mostrarle el sonrosado engarce
al indeciso dedo, mientras en pérfidas
y precisas dosis se le administra audacia.
Es adorable pervertir
a un muchacho, extraerle del vientre
virginal esa rugiente ternura
tan parecida al estertor final
de un agonizante, que es imposible
no irlo matando mientras eyacula.

De "Los devaneos de Erato" 1980

miércoles, 20 de abril de 2011

Sueño con ser




Sueño con ser cuerpo bajo tu cuerpo,
luz, de piel desnuda,
luz, de piel de hada,
sueño con ser luz y piel en tu ser

desarmo mi voz al viento
espero que él se lleve mis gritos
y mis letras
y que haga realidad las negras e infinitas
noches que me atrapan
soñando

sueño sin sonrisas,
sin caminos determinados ,
ni medidas impuestas
con las grises y coloridas ideas que nacen
en mi almohada

sueño al fin
y parece que en mi locura
pierdo la fe,
las palabras no dichas cortan mis alas,
sigo en mis angustias blancas y
mis alegrías rosa
solo dejo esta historia,
suelta en el viento
pero apretada a mis brazos

viernes, 15 de abril de 2011





siempre espero esa respuesta adecuada
esa palabra deseada
la que no sin desespero llega
jadeante y cansada
casi vacia.

miércoles, 13 de abril de 2011

Wislawa Szymborska

Amor a primera vista

 
Ambos están convencidos de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.




martes, 12 de abril de 2011

EL LEVANTAMIENTO de MARCELO ARANDA



Los oigo venir son todos
Un lenguaje nocturno de insectos
Los comentarios en hordas
Angustiándome los oídos
Hablando del que escucha dolores
Cantidad de nervios
Todo el sentido amplificado
Que el mar no es ronco
Otros espantos me acechan
y que su abismo sólo alcanza los talones
Destellos de frase
Fracciones de algo cierto
Como ver una película de un solo cuadro
O un cuadro de un sólo brochazo
Marca indeleble de casos se supone
Y algo pasa que se cree en ese semidios
Que sin escapatoria el fuego me alcanza
Yo soy el incendio el combustible
Al tiempo que la chispa brota
De sus dichos mandibulares
Entonces
La tormenta en mi mente
Se abre a mis pies el portal
Y escapo de ellos de dolor la carne
Un corte aquí que calma un cigarro
Por la herida es que amaina el temporal
Falsos predicadores
Alojados en mi centro de plaza pública
Y al modo de los traspasos químicos
La voz se corre entre risas y risotadas
Que se detenga
Que se le quite el condimento
Al caldo cerebral
Y que ya no se persiga al acusado
Ya que por defecto puede hundir
Tu cabeza en el hervor
Y dejarte con la cara como presa.

http://marceloaranda.blogspot.com/


y en mi final sin comienzo
a destiempo de tu tiempo...
ya fuera de tu cuerpo,
mi nirvana de colores ancestrales
perfumado de olores animales
juega con la noche clandestina
y con las pieles que con motivo
no quieren dormir
flotan delirantes las palabras
esas que en silencio nos decimos
y en tus blancas manos, poderosas,
con mi cuello dominado
a destiempo de tu tiempo
con todos los sentidos
respirando tus sabores
sigo...

poesia




Nacidas de las ganas de escribir,
Se engendran como semillas buenas,
Cultivo a la letra, riego su cuna,
Vigilo su lento y perezoso crecimiento
Observo atenta cada uno de sus detalles,
Su única forma, su leve inclinación,
Hasta los puntos suspensivos que las siguen
Las comas que tranquilas las acompañan
Y a los ligeros y huidizos tildes, esos,
También a todos los modos raros
La puntuación, la acentuación, la entonación…
Las visto y las desvisto a mi antojo.
Mudas las quiero algunas veces, otras no,
Ciegas jamás, inmensas y efímeras si…
Les enseño con paciencia a vivir en familia
Con vecinos y vecinas de su misma religión
Pero todas ellas de un complicado y diferente color
Las ordeno tiernamente en su posición y les digo,
Deben apoyarse unas a otras y descansar en un renglón,
Las repito en voz alta, las pronuncio desde el corazón
Las dibujo con alas y les doy una cierta razón
Ellas todas, dicen algo siempre, aunque estén calladas
Dicen más aun cuando están ausentes y despeinadas,
Y cuando llega la noche, la infinita y negra noche,
Solo sueño, con que al alba, todas ellas sean,
que ellas sean,
que sean…
Solo poesía.

martes, 29 de marzo de 2011

vaya cosa




Delimitada por las piezas
De tu domino sicológico
Destinada a desbarrancarnos
Todas ellas y yo al mismo tiempo
Efectos reflejo de tu acción sin acción
De todos mis hacer sin hacer
Perdida en este tablero inmóvil
Blanca y negra deambulo
Cinco casilleros adelante
Diez hacia atrás
Ya no son mis necesidades, tampoco las tuyas,
Las que mueven las fichas en este encuentro
Sin encuentros
Son tus carencias disfrazadas y
Todos esos hambrientos silencios, míos,
La ceguera audaz de ambos
El olvido corroído compartido
Y todo este todo reciente de los dos
Que no sabemos en cual manga esconder
O como hacerlo desaparecer
Para volver sin temores
A aquel punto de partida,
A esos mismos clavos.
A nuestra cruz.

viernes, 18 de marzo de 2011

aullido

AULLIDO


Para Carl Salomon[3]  (ver notas)

I

Yo vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,

arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un chute furioso,

hipsters [4] con cabeza de ángel ansiando la antigua co¬nexión celestial a la estrellada dinamo de la maquinaria nocturna,

quienes pobres y harapientos y cadavéricos y colocados se reclinaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los pisos de agua fría que flotaban por entre las cimas de las ciudades meditando sobre el jazz,[5]

quienes expusieron sus cerebros al Cielo bajo el El[6] y vieron ángeles mahometanos tambaleándose en los tejados iluminados de las casas de alquiler,

quienes pasaron por las universidades con sus radiantes ojos imperturbables alucinados imaginando Arkansas y una tragedia de luz–tipo–Blake entre los eruditos de la guerra,[7]

quienes fueron expulsados de las academias por locos y por pu¬blicar odas impúdicas en las ventanas de la calavera,

quienes se ovillaron de miedo en sus cuartos sin afeitar en ropa interior, quemando su dinero en la papelera y sintiendo el Te¬rror a través de la pared,

quienes fueron arrestados con sus barbas púbicas al volver por Laredo con un cinturón de marihuana para New York,

quienes comieron fuego en hoteles pintados o bebieron tremen¬tina en Paradise Alley, la muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pe¬sadillas que los despertaban aterrados, alcohol y polla y bailes sin fin,

incomparables calles ciegas de nube estremecedora y relámpago en la mente saltando hacia los polos extremos de Canadá y de Pater¬son, iluminando entre medias todo el mundo inmóvil del Tiempo,

sensaciones de solidez de los salones a causa del peyote, albas de cementerio con un árbol verde en el patio trasero, borracheras de vino en¬cima de los tejados, barrios de escaparates recorridos en coches robados por diversión bajo los efectos de la marihuana con luces de neón de tráfico pestañeantes, vibraciones de sol y de luna y de árbol en los atardeceres rugientes del inverno en Brooklyn, sucias[8] peroratas y amable luz reina de la mente,

quienes se encadenaron a los metros para recorrer el interminable trayecto desde Battery hasta el santo Bronx ciegos de anfetamina hasta que el ruido de las ruedas y de los niños les hizo caer tiritando con la boca desencajada y el cerebro debilitado completamente vapuleados despojados de todo brillo bajo la luz lúgubre del zoo,

quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Blick¬ford’s emergieron flotando y se sentaron en el desolado Fugazzi’s ante una cerveza rancia[9] hasta después del mediodía escuchando el crujido del funesto destino[10] en la gramola de hidrógeno,

quienes hablaron sin parar durante setenta horas yendo del parque a su agujero[11] al bar a Belle¬vue al museo al puente de Brooklyn,

un batallón perdido de platónicos conversadores saltando desde las barandas desde las salidas de incendio desde las ventanas desde el Empire State desde la luna abajo,

charloteando gritando vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en el ojo[12] y electrochoques en los hospitales y las cárceles las guerras,

cuyos intelectos vomitaron en retirada total durante siete días y siete noches con los ojos resplandecientes, carne de sinagoga[13] arrojada al pavimento,

quienes se desvanecieron en la New Jersey zen de ninguna parte dejando una estela de ambiguas postales del At1antic City Hall,[14] con un mono espantoso sufriendo sudores orientales y un crujir de huesos tangerinos y jaquecas chinas en el cuarto míseramente amueblado de Newark,[15]

quienes vagabundearon a media noche cruzando de un lado a otro las vías de la estación preguntándose adónde debían ir, y fueron, sin dejar atrás ningún corazón roto,

quienes encendieron cigarrillos en los furgones los furgones los furgones que traqueteaban a través de la nieve hacia las granjas solitarias en la noche del abuelo,

quienes estudiaron a Plotino Poe San Juan de la Cruz telepatía y cábala bop porque el cosmos vibraba instintivamente bajo sus pies en Kansas,

quienes vagaron solos por las calles de Idaho en busca de ángeles visionarios indios que fuesen ángeles visionarios indios,

quienes pensaron que no eran más que una pandilla de locos cuando Baltimore fulguraba en una éxtasis sobrenatural,

quienes subieron corriendo a unas limusinas con el Chino de Oklahoma arrastrados por el impulso de un aguacero invernal bajo la luz de los faroles de un pueblo de madrugada,

quienes vagaron famélicos y solos por todo Houston buscando jazz o sopa o sexo y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la Eternidad, una tarea inútil, y embarcaron por tanto a África,

quienes desaparecieron en los volcanes de México sin dejar tras de sí nada salvo la sombra de sus pantalones vaqueros y la lava y la ceniza de la poesía esparcida en el lar de la chimenea Chicago,

quienes luego reaparecieron en la Costa Oeste para investigar al F.B.I. con barbas y pantalones cortos grandes ojos pacifistas tan atractivos con su piel bronceada distribuyendo folletos incomprensibles,

quienes perforaron los brazos con cigarrillos encendidos para protestar contra la niebla de tabaco narcótica del Capitalismo,

quienes repartieron panfletos súper comunistas en Union Square sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los Álamos los gemían abajo,[16] gemían Wall abajo, y el ferry de Staten Island también gemía,

quienes rompieron a llorar en los gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de otros esqueletos,

quienes mordieron en el cuello a los detectives y chillaron a gusto en los coches de policía por no cometer más crimen que el de su propia salvaje pederastia e intoxicación,

quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrancados de los tejados agitando sus genitales y sus manuscritos,

quienes se dejaron dar por culo por los santos motoristas y gritaron de placer,

quienes mamaron y fueron mamados por eses serafines humanos, los marineros, caricias de amor atlántico y caribeño,

quienes follaron mañana y tarde en las rosaledas y en el césped de los parques públicos y en los cementerios esparciendo libremente su semen a quien fuese a quien viniese,

quienes hiparon sin fin haciendo por reír pero acabaron sollozando tras un tabique de un baño turco cuando el ángel rubio y desnudo los atravesó con su espada,

quienes perdieron a sus jóvenes amantes por culpa de las tres viejas arpías del destino, la arpía con un sólo ojo del dólar heterosexual la arpía con un sólo ojo que pestañea al salir del útero y la arpía con un sólo ojo que no hace más que sentarse en su trasero y tijeretear los dorados hilos intelectuales del telar del artesano,

quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza un novio un paquete de tabaco una vela hasta caerse de la cama, y luego continuaron por el suelo y el pasillo hasta acabar desmayados contra la pared teniendo una visión del coño y de la corrida final[17] y conteniendo la postrera eyaculación de la consciencia,

quienes endulzaron las rajas de un millón de muchachas temblando en el ocaso, y por la mañana tenían los ojos enrojecidos pero ya estaban preparados para endulzar la raja del alba, con las nalgas resplandeciendo bajo los graneros, desnudos a orillas del lago,

quienes fueron de putas por Colorado en una miríada de coches robados por una noche, N.C., héroe secreto de estos poemas, genio sexual y Adonis de Denver – alegrémonos con el recuerdo de sus innumerables jodiendas de chavalas en los solares vacíos y en los patios traseros de los restaurantes, en las desvencijadas filas de los cines, en la cima de las montañas en las cuevas o con escuálidas camareras en los familiares solitarios levantamientos de enaguas junto a la carretera y especialmente de sus secretos solipsismos en los baños de las gasolineras, y también en los callejones de su ciudad natal –,

quienes se desintegraron poco a poco en vastas y sórdidas películas, se sintieron transportados en sueños, despertaron en un súbito Manhattan, volvieron a levantarse tras la caída, salieron de los sótanos[18] con su resaca de cruel vino Tokay[19] y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y llegaron tambaleándose a las oficinas del paro,

quienes caminaron toda la noche con los zapatos cubiertos de sangre por entre los montones de nieve de los muelles aguardando a que una puerta se abriese en East River y diese a un cuarto lleno de humo de estufa y de opio,

quienes crearon grandes dramas suicidas en su piso en las riberas escabrosas del Hudson bajo el foco azul de época de guerra de la luna, y por tanto sus cabezas serán coronadas con laurel en el olvido,

quienes comieron el cordero asado de la imaginación o digirieron el cangrejo en el lecho limoso de los ríos del Bowery,

quienes lloraron al ver el romance de las calles con los carritos del súper llenos de cebollas y de mala música,

quienes se sentaron en cajas respirando la oscuridad debajo del puente, y otra vez volvieron a erguirse dispuestos a fabricar clavicordios en sus buhardillas,

quienes tosieron en el piso sexto de Harlem coronados de llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados de cajas de teología naranjas,

quienes pasaron la noche escribiendo a toda prisa balanceándose y dando vueltas a elevados conjuros[20] que luego en el alba amarilla resultaron ser estrofas ininteligibles,

quienes cocinaron animales putrefactos pulmón patas corazón rabo borsht[21] y tortillas mejicanas soñando con el puro reino vegetal,

quienes se metieron bajo los camiones de la carne en busca de un huevo,

quienes tiraron sus relojes desde el tejado para votar por la Eternidad fuera del Tiempo, y entonces sobre sus cabezas cayó un diluvio de despertadores día tras día durante la década siguiente,

quienes se cortaron las venas tres veces sin conseguir matarse, desistieron del intento y se vieron forzados a abrir tiendas de antigüedades donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,

quienes fueron quemados vivos con sus inocentes trajes de franela en la Avenida Madison entre estallidos de versos plúmbeos el chacoloteo ebrio de los acerados regimientos de la moda los chillidos de nitroglicerina de las hadas de la publicidad y el gas mostaza de los siniestros editores inteligentes, o fueron atropellados por los taxis borrachos de la Realidad Absoluta,

quienes se arrojaron desde el Puente de Brooklyn lo cual ocurrió realmente y se alejaron desconocidos y olvidados perdiéndose en la niebla fantasmal de los pasajes atestados de vaho de sopa y de camiones de bomberos de Chinatown, sin tan siquiera una cerveza gratis que llevarse a la boca,

quienes cantaron desesperados en sus ventanas, se precipitaron por una ventanilla del metro, se dejaron caer por la inmunda Passaic,[22] se unieron de un salto a los negros, vociferaron por toda la calle, bailaron sobre añicos de botellas de vino descalzos destrozaron discos de fonógrafo del melancólico jazz alemán de los años treinta apuraron todo el whisky y vomitaron queja tras queja en el retrete ensangrentado mientras los gemidos y el estruendo de las sirenas de vapor colosales resonaban en sus oídos,

quienes se lanzaron a toda hostia por las autopistas del pasado viajando cada uno de ellos al bólido–Gólgota puesto de vigilancia de soledad carcelaria o encarnación del jazz de Birmingham del otro,

quienes condujeron a campo traviesa durante setenta horas para descubrir si yo había tenido o tú habías tenido o él había tenido una visión para descubrir la Eternidad,

quienes se marcharon a Denver, murieron en Denver, volvieron a Denver y allí aguardaron en vano, que velaron a Denver se aislaron y elucubraron en Denver y al final se volvieron a marchar para descubrir el Tiempo, y ahora Denver se siente sola sin sus héroes,

quienes se arrodillaron en catedrales sin esperanza rezando por la salvación y por la luz y por el pecho de cada uno de los otros hasta que el sol iluminó por un instante sus cabellos,

quienes irrumpieron con sus mentes en la cárcel aguardando a imposibles criminales con cabezas doradas y el encanto de la realidad en sus corazones quienes cantaron dulces blues a Alcatraz,[23]

quienes se retiraron a México a cultivar una adicción,[24] o a las Montañas Rocosas para ofrecerse al tierno Buda o a Tánger a los muchachos o al Pacífico Sur a la negra locomotora o a Harvard a Narciso o a Woodlawn a las orgías[25] o a la tumba,

quienes exigieron que les juzgaran su grado de cordura acusando a la radio de hipnosis y el tribunal los dejó con su locura y sus manos y una sentencia pendiente,

quienes tiraron ensalada de patata a unos conferenciantes de la CCNY[26] que pretendían hablar sobre el Dadaísmo, y luego se presentaron en los escalones de granito del manicomio con la cabeza afeitada y un discurso de arlequín sobre el suicidio, pidiendo que les hicieran al instante una lobotomía,

y a quienes en vez de eso aplicaron el concreto vacío de la insulina Metrazol[27] descargas eléctricas hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional ping pong y amnesia,

quienes protestando seriamente volcaron una sola simbólica mesa de ping pong y permanecieron un rato en estado catatónico,

volviendo años después calvos del todo salvo por una ligera peluca de sangre, y de lágrimas y dedos, al visible funesto destino del loco en los distritos[28] de las locas ciudades del Este,

en los salones pestilentes de Pilgrim State Rockland y Greystone, riñendo con los ecos del alma, meciéndose y revolviéndose a media noche en el banquillo de la soledad en los reinos dólmenes del amor, el sueño de la existencia una pesadilla, los cuerpos transformados en piedras tan pesadas como la luna,

con madre finalmente ******,[29] y el último fantástico libro arrojado por la ventana del piso de alquiler, y la última puerta cerrada justo a las cuatro de la mañana y como repetición de la jugada el último teléfono lanzado contra la pared y la última habitación con muebles vaciada hasta la última pieza de mobiliario mental, una rosa de papel amarillo retorcida en una percha de alambre del armario, e incluso eso imaginario, nada salvo un ápice de alucinación esperanzada –ah, Carl, mientras tú no estés a salvo yo no estaré a salvo, y ahora estás realmente en la absoluta sopa animal del tiempo –,

y quienes por tanto corrieron por las calles heladas obsesionados con un súbito destello de la alquimia del uso de la elipse el catálogo la unidad métrica y el plano vibratorio,

quienes soñaron e hicieron agujeros[30] encarnados en el Tiempo y el Espacio con imágenes yuxtapuestas, y pillaron al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y juntaron el sustantivo y el guión de la consciencia brincando con la sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus

para recrear la sintaxis y el ritmo de la pobre prosa humana y quedar ante vosotros sin habla e inteligentes y temblando de vergüenza, mas negándose a confesar el alma para acoplarse al compás del pensamiento en su desnuda e infinita cabeza, [31]

el vagabundo[32] demente y el ángel beat en el Tiempo,[33] desconocidos, pero escribiendo aquí lo que debería quedar sin decir en el tiempo posterior a la muerte,

y se irguieron reencarnados en las fantasmagóricas vestiduras del jazz en la sombra del cuerno dorado de la banda[34] y con él interpretaron el sufrimiento de la mente desnuda de América por amor hasta transformarlo en un grito de saxofón elí elí lamma sabacthaní[35] que estremeció y derribó hasta la última radio de las ciudades

con el absoluto corazón del poema de la vida extirpado de sus cuerpos bueno para comer durante mil años. [36]

NOTAS:

[1] Louis Ginsberg (1895– 1976). Sus dos hijos, Eugene –también poeta– y Allen, editaron sus Collected Poems tras su fallecimiento. (N. del T., al igual que todas las siguientes.)

[2] La imagen, tremenda, de William Carlos Williams parece remitir al propio poema de Allen Ginsberg, viendo nuestra vida como el proceso digestivo de un dios tipo Moloch, que se limita a engullirnos y defecarnos…

[3] Howl for Carl Salomon (llamado en un principio simplemente Strophes) fue leído por primera vez en el célebre recital de la Six Gallery de San Francisco que cambiaría el curso de la literatura estadounidense. En él, además de Ginsberg, participaron Gary Snider, Philip Lamantia y Philip Whalen, aunque entre el público se hallaban, entre otros, Lawrence Ferlinghetti (que luego publicaría el libro), Jack Kerouac, Michael McClure y Kenneth Rexroth. En la entrada de la Wikipedia perteneciente a Ginsberg puede leerse un pequeño análisis de las partes del poema.

[4] Hipster: Fanático del jazz; persona in, muy puesta, a la moda, aunque en los años sesenta pasó a denominar también a los rebeldes que, como Ginsberg, se enfrentaron al Sistema.

[5] El verbo to contemplate tiene aquí, claramente, el sentido de “to think deeply about someone or something”, no de “contemplar, observar”.

[6] Ginsberg juega aquí con varios sentidos de este enigmático término que ningún traductor se molestó en buscar o en aclarar hasta ahora: El e Elí (en hebreo, ver nota 33) son dos de las muchas formas semejantes que existen en las antiguas lenguas semíticas para designar “el Dios Padre” de todos los dioses, “el Creador de la Tierra” (ver artículo en la Wikipedia inglesa). Por otra parte, El designa en inglés “la distancia angular por encima del horizonte (en especial de un cuerpo celeste)”, pero también era el nombre con el que, durante los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, se conocía el paso elevado del tren eléctrico que cruzaba la Tercera Avenida de Nueva York.

[7] En algunas de las lecturas que hizo Ginsberg, leyó este verso como ‹‹los eruditos del dinero y de la guerra››.

[8] Ashcan o Ash Can, “cubo de basura”, es un término que alude a una escuela artística de principios del XX, semejante a lo que hoy conocemos como “realismo sucio”.

[9] Blickford’s, Fugazzi’s: Dos bares–restaurantes de New York. Jack Kerouack fue quien introdujo a Ginsberg en el ambiente hipster del Fugazzi’s, basándose en el cual aquél concebiría su novela The Subterraneans.

[10] Destino funesto: Doom, a veces también entendido como el Día del Juicio Final.

[11] Pad –en argot “piso o habitación”– entraña cuando menos un juego de palabras en el caso de Ginsberg y sus amigos escritores, ya que el término también significa “taco de folios”.

[12] Segundo o artigo da Wikipedia dedicado ó poeta, “Ginsberg also made an intense study of haiku and the paintings of Paul Cézanne, from which he adapted a concept important to his work, which he called the “Eyeball Kick”. He noticed in viewing Cézanne’s paintings that when the eye moved from one color to a contrasting color, the eye would spasm, or “kick.” Likewise, he discovered that the contrast of two seeming opposites was a common feature in haiku. Ginsberg used this technique in his poetry, putting together two starkly dissimilar images: something weak with something strong, an artifact of high culture with an artifact of low culture, something holy with something unholy. The example Ginsberg most often used was “hydrogen jukebox” (which later became the title of an opera he wrote with Philip Glass). Another example is Ginsberg’s observation on Bob Dylan during Dylan’s hectic and intense 1966 electric-guitar tour, fuelled by a cocktail of amphetamines, opiates, alcohol, and psychedelics, as a “Dexedrine Clown”. The phrases “eyeball kick” and “hydrogen jukebox” both show up in “Howl”, as well as a direct quote from Cézanne: “Pater Omnipotens Aeterna Deus”. Por outra banda, no eido da ciencia ficción, “unha patada no ollo” (eyeball kick) designa “un detalle perfecto, revelador que por un intre crea una poderosa imaxe visual” (Rudy Rucker).

[13] Como en la frase hecha “carne de cañón”.

[14] Atlantic City Hall: Un auditorio, salón de convenciones y sala de conciertos de Atlanta.

[15] Newark: El pueblo de New Jersey donde nació Ginsberg.

[16] Imito el juego de palabras del autor: las sirenas se quejaban, gemían “hasta derrumbarlos”.

[17] En el original hay un juego homófono entre cunt y come. Al parecer, Aullido es a única obra en la que el término argótico jizzum (o jizz, jism…), sinónimo de come, “semen, corrida, eyaculación”, aparece escrito así, gyzym.

[18] Sótanos: Probablemente en alusión al Fugazzi’s.

[19] Tokay o Tokaji: No es un lugar sino un vino elaborado a partir de esa variedad de uva húngara.

[20] Juego de palabras creado a partir de la expresión rock and roll y de los sentidos de los verbos que la conforman. Por otro lado, el uso de la palabra incantation (hechizo, conjuro, invocación…), en alusión a su propia escritura e a la de sus compañeros, demuestra el concepto rimbaudiano, vidente, que Ginsberg tenía de la poesía.

[21] Aunque borsht es, principalmente, un tipo de sopa rusa hecha con raíz de remolacha, Ginsberg parece aludir aquí, más bien, a “cualquier tipo de sopa espesa, hecha con carne o pescado”. De ahí su alusión al ‹‹puro reino vegetal››.

[22] Passaic: Ciudad del noroeste de New Jersey, al sur de Paterson, a orillas de un río homónimo y altamente industrializada.

[23] Este verso parece un homenaje a uno de los héroes de Ginsberg: Jean Genet.

[24] Adicción: Uno de los sentidos del término habit (comúnmente “hábito”).

[25] Daisychain (lit. “guirnalda de margaritas”) alude, en el argot sexual, a “una orgía” de tres o más personas en cadena.

[26] City College of New York. Ginsberg alude a él en otros poemas.

[27] El pentylenetetrazol, una droga utilizada en las “terapias de choque” como estimulante circulatorio y respiratorio, aunque produce grandes convulsiones. El padre del “invento” fue un neurólogo y psiquiatra húngaro–estadounidense llamado Ladislas J. Meduna.

[28] Ward: Ginsberg juega con dos de los sentidos del término: distrito o barrio, y pabellón de un hospital o sanatorio.

[29] La madre de Ginsberg, Naomi Livergant (1896–1956), una muchacha brillante y comprometida políticamente, comenzó a padecer desde muy joven una enfermedad mental por culpa de la cual acabó sus días en un sanatorio psiquiátrico donde finalmente le practicaron una lobotomía.

[30] Gap significa tanto “agujero” como “intervalo o pausa”.

[31] Alusión a la práctica de la “escritura automática” superrealista, de la que el autor de este poema magistral bebió sin duda.

[32] Bum (palabra que vuelve aparecer en la “Nota a pie de página de Aullido”) significa tanto “vagabundo”, “holgazán” como, en argot, “culo”.

[33] Verso ambiguo y difícil de entender, pues puede interpretarse al menos de tres maneras distintas, sobre todo porque ignoramos si el término beat está empleado aquí como sustantivo, como adjetivo o como verbo (to beat in, “aprender a base de repetir algo muchas veces”). Otra posibilidad sería ‹‹El demente vagabundo y el angélico compás [ritmo, redoble]››. Como es sabido, la palabra daría luego nombre a toda esa generación de escritores beatnik. En nuestra interpretación, el vagabundo demente podría ser Carl Salomón, y el ángel beat, el propio Ginsberg (y/o viceversa).

[34] Horn: En un grupo de jazz, a horn puede ser cualquier instrumento de viento. Sin embargo, es obvio que Ginsberg está jugando con el símbolo clásico del “cuerno dorado”.

[35] Elí Elí lamma sabachtaní: Las palabras que Cristo dijo en la cruz: ‹‹Señor, Señor, ¿por qué me has abandonado?››

[36] O “buenos [los cuerpos] para comer durante mil años”, pues ambas interpretacións son posibles.

esbozo biografico Irwin Allen Ginsberg

Irwin Allen Ginsberg (3 de junio de 1926 – 5 de abril de 1997) fue un poeta beat estadounidense nacido en Paterson, New Jersey.


Enlace entre el movimiento beat de los años cincuenta y los hippies de los años sesenta, compartió amistad con, entre otros, Jack Kerouac, Neal Cassady, William S. Burroughs, Patti Smith, Gregory Corso, Herbert Huncke, Rod McKuen y Bob Dylan.

La poesía de Ginsberg estaba muy influida por el modernismo, el romanticismo, el beat y la cadencia del jazz, además por su práctica del budismo Kagyu y su origen judío. Se consideraba heredero de William Blake y Walt Whitman. La potencia de los poemas de Ginsberg, sus largos versos y su exuberancia del Nuevo Mundo reflejaban la continuidad de la inspiración que reclamaba. Otras influencias incluían al poeta estadounidense William Carlos Williams.

En sus escritos y en su vida, Ginsberg defendía la libertad y la autenticidad. Muchos de sus poemas son extremadamente sinceros y directos. Por ejemplo, en "Kaddish" describe la locura de su madre en términos claros. En "Many Loves" ("Muchos amores"), describe su primer contacto sexual con Neal Cassady, que fue su amante y amigo. Alguno de sus poemas posteriores se centran en su relación con Peter Orlovsky, su amante de toda la vida a quien dedicó Kaddish and Other Poems (Kaddish y otros poemas).

Su viaje espiritual comenzó pronto con visiones espontáneas y continuó con un temprano viaje a la India y un encuentro casual en una calle de Nueva York con Chögyam Trungpa, Rinpoche, un budista tibetano maestro de meditación de la escuela Vajrayāna, quien se convirtió en su amigo y maestro durante toda su vida.

Aullido

Su principal obra, "Howl" ("Aullido"), es muy conocida por su frase de apertura:

"He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura".

La obra se consideró escandalosa por la crudeza de su lenguaje, a menudo muy explícito. Poco después de su publicación en 1956 por una pequeña editora de San Francisco, fue prohibida. La prohibición fue un caso célebre entre los defensores de la primera enmienda de la Constitución estadounidense; fue anulada después de que el juez Clayton W. Horn declarara que el poema poseía importancia social redentora.

La segunda parte de Aullido estuvo inspirada y escrita principalmente durante una visión causada por el peyote. Ginsberg intentó escribir numerosos poemas bajo la influencia de varios tipos de droga, incluyendo el ácido lisérgico o LSD. Esta práctica era una manifestación específica de su enfoque experimental de carácter más general; por ejemplo, también "escribió" poemas recitándolos, grabándolos en cintas de cassette y transcribiendo los resultados.

En su vida política fue un iconoclasta, usando su ingenio y su humor para luchar por la causa de la libertad personal de los otros, a menudo arriesgándose él mismo. Ginsberg ayudó a financiar la School of Disembodied Poetics de Jack Kerouac en la Universidad de Naropa en Boulder, Colorado, una escuela formada por Chögyam Trungpa, Rinpoche. También fue co-fundador, junto al poeta francés Jean Jacques Lebel, de uno de los festivales de poesía más importantes del mundo, conocido como Poliphonix.

A fines de los '60, Ginsberg fue echado de Cuba por comentar en privado la discriminación de Fidel Castro hacia los gays. En Praga, Checoslovaquia, fue elegido rey de mayo y, a la semana, deportado a Londres por el ministro de Educación.1

En 1993, el Ministerio de Cultura francés le nombró Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.

El grupo español Amaral le nombra en la canción 1997 de su primer disco (Amaral). La canción habla de 1997: el año en que Allen Ginsberg murió.

El compositor Borja Costa ha creado una obra para quinteto y recitador basada en los poemas de Howl: Música para un Aullido, con una nueva traducción, al castellano y al gallego, del poeta Xoán Abeleira.


"Nuestro objetivo era salvar el planeta y alterar la conciencia humana. Eso llevará mucho tiempo, si llega a pasar".

martes, 15 de marzo de 2011

espesos




De entre la espesura de las fantasías
Rosa y gris
Surge audaz el rugido de una realidad
Gris y solo gris
Quiebra los cristales de la cajita soñada
Certero, indescriptible,
Nubla las miradas
ahoga
 Desorienta al corazón
Que sosegado dormitaba
Sin ninguna razón
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