secas
infèrtiles
asi
son
todas
las
palabras
martes, 30 de septiembre de 2014
viernes, 26 de septiembre de 2014
La dieta del alma ....PABLO LAUZ (letra y fotografia)
La dieta del alma
La dieta del alma
que aflora por doquier,
llenando los espacios
que deja el dolor.
Luego se hace notar
siempre cruel,
sin discriminar a ninguno
de los de su rebaño apocalíptico.
Lamo desde las vísceras
sin poder morder la vida.
Veo el amor puto
colgando de la soga
que alguna noche lucí
como mi collar preferido,
regalo de un ser que conocí
en el fondo de una pesadilla,
que no me deja despertar
y me pulsea a diario
cual bostezo de resaca,
interminable martirio.
Que asumo y retruco el pleito
con mi pulso de atril de feria,
que sede vulnerable
al simbrante latido
de un poder desconocido.
martes, 23 de septiembre de 2014
POETAS SIGLO XXI ANTOLOGIA POESIA + 13.400 POETAS DEL MUNDO : Editor:Fernando Sabido Sánchez: DIRA MARTÍNEZ MENDOZA [13.427]
POETAS SIGLO XXI ANTOLOGIA POESIA + 13.400 POETAS DEL MUNDO : Editor:Fernando Sabido Sánchez: DIRA MARTÍNEZ MENDOZA [13.427]: Dira Martínez Mendoza Venezuela. Licenciada en Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela) Especialista en Estudios...
martes, 2 de septiembre de 2014
que pasa, que pasa che!
Que sucede?
Con la realidad
La percepción de afuera
Y con la única importante
La de adentro.
Que pasa?
Con lo que deseamos,
Es la realidad o
Es solo una
Ilusoria ilusión
De algo inalcanzable?
Es la realidad,
La construcción perfecta
De nuestras acciones?
Cuando olvidamos
El medio,
La conciliación,
La empatía,
Para convertirla
En una arrugada
Lista de almacén?
Cuando dejamos
El amor?
Yo creo que lo perdimos
En la realidad
Porque en los
Deseos
Brilla.
lunes, 18 de agosto de 2014
pronto, listo... ya
Es ahora
Que hay
Que
Asumir
El naufragio
Y las bajas,
también
Las pérdidas
Y porque no
Las futuras
Ganancias
Es
Ahora
lunes, 4 de agosto de 2014
miércoles, 30 de julio de 2014
jueves, 24 de julio de 2014
lunes, 21 de julio de 2014
Radio Saudade: La chica más guapa de la ciudad
Radio Saudade: La chica más guapa de la ciudad: Cass era la más joven y la más guapa de cinco hermanas. Cass era la chica más guapa de la ciudad. Medio india, con un cuerpo flexible y e...
Radio Saudade: Bocas
Radio Saudade: Bocas: ¿Dónde empieza la boca? ¿En el beso? ¿En el insulto? ¿En el mordisco? ¿En el grito? ¿En el bostezo? ¿En la sonrisa? ¿En el silbo? ¿E...
miércoles, 9 de julio de 2014
todo vio...
cual o en donde es el limite del ser?
en donde nos separamos de lo q sentimos?
cuando ya no somos mas lo que somos?
en donde dejamos lo que predicamos
fuera o dentro del ser
dentro o fuera del limite
dudas
lunes, 7 de julio de 2014
viernes, 20 de junio de 2014
miércoles, 18 de junio de 2014
lunes, 16 de junio de 2014
hay
hay mujeres arañas
o pulpos
hay mujeres divinas
hay mujeres
que no saben vivir
sin ser admiradas
o deseadas
hay mujeres divinas
pulpo
araña
o pulpos
hay mujeres divinas
hay mujeres
que no saben vivir
sin ser admiradas
o deseadas
hay mujeres divinas
pulpo
araña
lunes, 9 de junio de 2014
LETRA 'ME EQUIVOCARÍA OTRA VEZ 'FITO Y LOS FITIPALDIS
Se torció el camino
tú ya sabes que no puedo volver.
Son cosas del destino,
siempre me quiere morder.
El horizonte se confunde
con un negro telón
y puede ser...
como decir que se acabó la función.
Ha sido divertido
me equivocaría otra vez,
quisiera haber querido
lo que no he sabido querer.
Quieres bailar conmigo,
puede que te pise los pies.
Soñaré solo porque me he quedado dormido.
No voy a despertarme porque salga el sol;
ya sé llorar una vez por cada vez que río,
no sé restar...
no se restar tu mitad a mi corazón.
Puede ser que la respuesta
sea no preguntarse por qué,
perderse por los bares
donde se bebe sin sed.
Virgen de la locura
nunca más te voy a rezar
que me he enterado´
de los pecados que me quieres quitar.
Será mas divertido
cuando no me toque perder,
sigo apostando al 5
y cada 2 por 3 sale 6.
Yo bailaría contigo
pero es que estoy sordo de un pie.
Soñaré solo porque me he quedado dormido.
No voy a despertarme porque salga el sol,
ya sé llorar una vez por cada vez que río,
no sé restar...
no se restar tu mitad a mi corazón.
Ha sido divertido
me equivocaría otra vez,
quisiera haber querido
lo que no he sabido querer.
Quieres bailar conmigo
puede que te pise los pies.
Soñaré solo porque me he quedado dormido.
No voy a despertarme porque salga el sol,
ya sé llorar una vez por cada vez que río,
no sé restar...
no sé restar tu mitad a mi corazón...
no sé restar...
tu mitad a mi corazón,
no se restar tu mitad a mi corazón.
tú ya sabes que no puedo volver.
Son cosas del destino,
siempre me quiere morder.
El horizonte se confunde
con un negro telón
y puede ser...
como decir que se acabó la función.
Ha sido divertido
me equivocaría otra vez,
quisiera haber querido
lo que no he sabido querer.
Quieres bailar conmigo,
puede que te pise los pies.
Soñaré solo porque me he quedado dormido.
No voy a despertarme porque salga el sol;
ya sé llorar una vez por cada vez que río,
no sé restar...
no se restar tu mitad a mi corazón.
Puede ser que la respuesta
sea no preguntarse por qué,
perderse por los bares
donde se bebe sin sed.
Virgen de la locura
nunca más te voy a rezar
que me he enterado´
de los pecados que me quieres quitar.
Será mas divertido
cuando no me toque perder,
sigo apostando al 5
y cada 2 por 3 sale 6.
Yo bailaría contigo
pero es que estoy sordo de un pie.
Soñaré solo porque me he quedado dormido.
No voy a despertarme porque salga el sol,
ya sé llorar una vez por cada vez que río,
no sé restar...
no se restar tu mitad a mi corazón.
Ha sido divertido
me equivocaría otra vez,
quisiera haber querido
lo que no he sabido querer.
Quieres bailar conmigo
puede que te pise los pies.
Soñaré solo porque me he quedado dormido.
No voy a despertarme porque salga el sol,
ya sé llorar una vez por cada vez que río,
no sé restar...
no sé restar tu mitad a mi corazón...
no sé restar...
tu mitad a mi corazón,
no se restar tu mitad a mi corazón.
jueves, 5 de junio de 2014
La Triple Nelson - Agua y Sal (álbum completo)
todo llega al limite, limite del ser...
todo llega al borde
si nadie lo quiere ver...
martes, 3 de junio de 2014
En el momento - Cordero Revelde
EN EL MOMETO
Calles sin salida que te tocan caminar
Gente que te ve pero que no sabe mirar
Y yo en el momento
Elefantes que se olvidan y no pueden escuchar
Saltan solamente por ver un ratón pasar
Y yo en el momento
Bosques que se talan para poder escribir
El manual de como un mundo se debe destruir
Y yo en el momento
Corazones construidos para resistir
Terminan siendo los peones que mato el alfil
Y yo en el momento
Nubes negras veo en el firmamento
No me digas que yo no te avise
Nuestra confianza se la llevo el intento
De vivir de sentir en el momento
De mentir de sufrir en el momento
Tiempo es lo que sobra me decía aquel fiscal
Ahora martes y viernes lo visito en el penal
Y yo en el momento
Porque? Cómo? Cuando? Dónde? no hay que preguntar
Consejos que escuche el otro día de un militar
Y yo en el momento
Los mandan bien armados con chaleco verde y gris
Pero vuelven acostados y sin nada que decir
Y yo y vos y el, en el momento
Tampoco quiero que me veas como un infeliz
Supe chupar la teta y también fumar jachis
Y yo en el momento
Nubes negras veo en el firmamento
No me digas que yo no te avise
Nuestra confianza se la llevo el intento
De vivir de sentir en el momento
De mentir de sufrir en el momento
De parir de insistir en el momento
De vivir de sentir en el momento
Calles sin salida que te tocan caminar
Gente que te ve pero que no sabe mirar
Y yo en el momento
Elefantes que se olvidan y no pueden escuchar
Saltan solamente por ver un ratón pasar
Y yo en el momento
Bosques que se talan para poder escribir
El manual de como un mundo se debe destruir
Y yo en el momento
Corazones construidos para resistir
Terminan siendo los peones que mato el alfil
Y yo en el momento
Nubes negras veo en el firmamento
No me digas que yo no te avise
Nuestra confianza se la llevo el intento
De vivir de sentir en el momento
De mentir de sufrir en el momento
Tiempo es lo que sobra me decía aquel fiscal
Ahora martes y viernes lo visito en el penal
Y yo en el momento
Porque? Cómo? Cuando? Dónde? no hay que preguntar
Consejos que escuche el otro día de un militar
Y yo en el momento
Los mandan bien armados con chaleco verde y gris
Pero vuelven acostados y sin nada que decir
Y yo y vos y el, en el momento
Tampoco quiero que me veas como un infeliz
Supe chupar la teta y también fumar jachis
Y yo en el momento
Nubes negras veo en el firmamento
No me digas que yo no te avise
Nuestra confianza se la llevo el intento
De vivir de sentir en el momento
De mentir de sufrir en el momento
De parir de insistir en el momento
De vivir de sentir en el momento
miércoles, 28 de mayo de 2014
viernes, 23 de mayo de 2014
jueves, 22 de mayo de 2014
lunes, 19 de mayo de 2014
Power struggle: La lucha por el poder en la pareja
Power struggle: La lucha por el poder en la pareja
El paso del tiempo en una relación puede llevar a instaurar ciertas rutinas. En algunos casos, la lucha de poder es un ejemplo de ellas. La buena noticia es que existen formas de relacionarse mejor.
El dicho popular de que “la confianza da asco” se refiere al curioso fenómeno de que conforme una relación va madurando creemos adquirir el privilegio de decir y hacer cosas que los buenos modales normalmente no nos permitirían. Así, al aumentar la intimidad nos parece bien invadir la autonomía de la otra persona con consejos no solicitados, críticas, quejas, demandas y cosas similares. Esto ocurre especialmente en las parejas, donde no sólo la intimidad es muy estrecha, sino que las acciones de uno tienen una enorme repercusión en la vida del otro. Se produce así una tensión entre, por una parte, el hecho de que la intimidad y la colaboración alivian la soledad y hacen la vida más fácil y, por otro lado, el de que la estrecha convivencia y la toma de decisiones conjuntas amenaza la autonomía de cada persona.la lucha de poder no sólo deteriora la integridad de la pareja, sino que también ocasiona un daño psicológico importante a las personas que la integran
Así, pueden generarse dinámicas que dan a la relación un clima desagradable y que pueden llegar a minarla y destruirla. Me refiero a esas sutiles batallas que se libran a base de críticas, atosigamiento, quejas, contestaciones secas o sarcásticas, pasividad agresiva y un largo etcétera de conductas nocivas que aparecen en las parejas cuando se termina la fase de luna de miel.
Existen además una serie de factores que van haciendo que el problema empeore con el tiempo. Primero, estas conductas se convierten en hábitos: se responde de forma mecánica, automática e inconsciente a las acciones del otro. Segundo, la familiaridad lleva a poder predecir las respuestas del otro, lo que aumenta la irritación mutua. Tercero, se le atribuyen a la otra persona ideas y motivaciones que no siempre se corresponden con la realidad. Esto se complica cuando no se aceptan las explicaciones de la otra persona sobre sus auténticos motivos, que por otra parte pueden no ser enteramente honestas ya que está tratando de defenderse de lo que percibe como acusaciones. Por último, el paso del tiempo y las pautas de la cultura circundante llevan a la normalización de estas conductas. Se acepta que marido y mujer “se tiren los trastos a la cabeza”, que la mujer se queje sin parar, que el hombre se refugie en el bar con sus amigos y otros estereotipos sexistas similares.
En inglés, a este tipo de dinámica se la ha dado el nombre de power struggle, que podríamos traducir como “lucha por el poder”. Se observa muy bien en las conversaciones. Cuando existe una dinámica de lucha por el poder todo lo que dice la otra persona se percibe como una posible amenaza a nuestra libertad, mientras que lo que nosotros decimos también es recibido como un ataque. No estoy hablando aquí de peleas, sino de conversaciones corrientes, incluso sobre los temas más nimios. Se hable de lo que se hable, nos encontramos con que el otro nos está llevando la contraria. Se trata de una reacción inconsciente, de uno de los automatismos de los que hablaba antes. Aunque no nos demos cuenta, hay algo dentro de nosotros que desconfía del otro porque sospecha que quiere manipularnos, convencernos de algo, obligarnos a hacer algo, o simplemente ponernos en una posición de inferioridad. Las conversaciones ocurren entonces con ese tono argumentativo, de tira y afloja. El decir que se está de acuerdo en algo equivale a admitir la derrota. No se quiere escuchar, porque el hacerlo significa volverse vulnerable a los argumentos del otro. Se intenta tapar lo que dice el otro con interrupciones y hablando a la vez. A la larga, las conversaciones se vuelven experiencias desagradables, que nos estresan y nos quitan la energía, y acabamos por aprender a evitarlas. Crece así la incomunicación, lo que deteriorará aún más la pareja.
En la lucha de poder se usan armas sutiles pero no por ello menos peligrosas. Las más importantes son la culpa y la vergüenza. Estas emociones desencadenan mecanismos de castigo y de inhibición en el cerebro que a la larga llevan a una disminución de la autoestima. Por lo tanto, la lucha de poder no sólo deteriora la integridad de la pareja, sino que también ocasiona un daño psicológico importante a las personas que la integran.
Como señalaba antes, las causas básicas de la lucha por el poder se encuentran en la contradicción entre dos factores antagónicos. Por un lado, la relación de pareja se ha vuelto imprescindible por razones afectivas, sexuales, económicas y sociales. Pero, por el otro, la relación es tan estrecha que amenaza con privar a las dos personas de su libertad y de su autonomía. Aquí de nuevo nos enfrentamos con pautas culturales nocivas que no se suelen cuestionar. Se asume que al entrar a formar parte de una pareja se deben abandonar una serie de libertades que antes se tenían. Por supuesto, se acabó el tener relaciones sexuales con otras personas, pero también se asume que se le debe dedicar más tiempo a la pareja que a los amigos, que no se le pueden guardar secretos al consorte, que se le deben explicaciones de cómo se gasta el dinero, etc. Indudablemente, el machismo hace que la mujer sufra más privación de libertad que el hombre, pero en este caso la igualdad entre los sexos no acaba de solucionar el problema, pues persiste la amenaza a la autonomía individual.Existe una dinámica opuesta a la lucha por el poder, que es la colaboración.
¿Cuál es la solución, entonces? Existe una dinámica opuesta a la lucha por el poder, que es la colaboración. Al principio puede parecer difícil pero, como la lucha por el poder, al cabo de un tiempo puede convertirse en un hábito en el que las respuestas automáticas e inconscientes actúan en nuestro favor y no en nuestra contra. La colaboración empieza por una profunda toma de conciencia de los objetivos y los valores comunes de las dos personas que integran la pareja. Si éstos no existieran, entonces quizás la decisión lógica sería romper la pareja, porque por mucha comunicación y buena voluntad que se ponga difícilmente se superará ese obstáculo insalvable. Pero en la mayor parte de los casos los motivos que llevaron a la formación de la pareja aún estarán presentes y se pueden reavivar. En segundo lugar, hay que cultivar la empatía (sentir con ella), la compasión (sufrir con ella) y la compersión (alegrarse con ella) por la otra persona, que en definitiva son los componentes de lo que llamamos amor. El culpabilizar y avergonzar al otro deben evitarse a toda costa. Cuando surjan la desconfianza y la sospecha, hay que ponerlas sobre la mesa y analizarlas para ver qué tienen de realidad. En las conversaciones, la oposición mecánica (llevar la contraria) debe sustituirse por la búsqueda conjunta de soluciones, un proceso en el que las ideas de uno complementan y desarrollan las ideas del otro.
Ayuda mucho el enfatizar los puntos de acuerdo y el elogiar las buenas ideas del otro. Habrá, por supuesto, puntos de desacuerdo. Lo mejor en estos casos es reconocerlos, demarcarlos y evaluar hasta qué punto afectan a la conversación y a la interacción de la pareja. No hace falta estar de acuerdo en todo; no hay dos personas en el mundo que opinen lo mismo en todos los temas. Por lo tanto, “ponerse de acuerdo en no estar de acuerdo” puede ser una solución aceptable en la mayor parte de los casos. Por supuesto, si no se está de acuerdo en un valor ético fundamental podríamos estar en el caso que mencionaba antes de tener que romper la pareja. Pero si no es así, la transición entre la dinámica de lucha por el poder a la dinámica de la colaboración se percibe como una bocanada de aire fresco. Las ventajas se vuelven tan evidentes que animan a seguir adelante. En particular, las conversaciones que antes rehuíamos se convierten en ratos agradables y relajantes. Volvemos a entender por qué hemos elegido convivir con esa persona.
Así, pueden generarse dinámicas que dan a la relación un clima desagradable y que pueden llegar a minarla y destruirla. Me refiero a esas sutiles batallas que se libran a base de críticas, atosigamiento, quejas, contestaciones secas o sarcásticas, pasividad agresiva y un largo etcétera de conductas nocivas que aparecen en las parejas cuando se termina la fase de luna de miel.
Existen además una serie de factores que van haciendo que el problema empeore con el tiempo. Primero, estas conductas se convierten en hábitos: se responde de forma mecánica, automática e inconsciente a las acciones del otro. Segundo, la familiaridad lleva a poder predecir las respuestas del otro, lo que aumenta la irritación mutua. Tercero, se le atribuyen a la otra persona ideas y motivaciones que no siempre se corresponden con la realidad. Esto se complica cuando no se aceptan las explicaciones de la otra persona sobre sus auténticos motivos, que por otra parte pueden no ser enteramente honestas ya que está tratando de defenderse de lo que percibe como acusaciones. Por último, el paso del tiempo y las pautas de la cultura circundante llevan a la normalización de estas conductas. Se acepta que marido y mujer “se tiren los trastos a la cabeza”, que la mujer se queje sin parar, que el hombre se refugie en el bar con sus amigos y otros estereotipos sexistas similares.
En inglés, a este tipo de dinámica se la ha dado el nombre de power struggle, que podríamos traducir como “lucha por el poder”. Se observa muy bien en las conversaciones. Cuando existe una dinámica de lucha por el poder todo lo que dice la otra persona se percibe como una posible amenaza a nuestra libertad, mientras que lo que nosotros decimos también es recibido como un ataque. No estoy hablando aquí de peleas, sino de conversaciones corrientes, incluso sobre los temas más nimios. Se hable de lo que se hable, nos encontramos con que el otro nos está llevando la contraria. Se trata de una reacción inconsciente, de uno de los automatismos de los que hablaba antes. Aunque no nos demos cuenta, hay algo dentro de nosotros que desconfía del otro porque sospecha que quiere manipularnos, convencernos de algo, obligarnos a hacer algo, o simplemente ponernos en una posición de inferioridad. Las conversaciones ocurren entonces con ese tono argumentativo, de tira y afloja. El decir que se está de acuerdo en algo equivale a admitir la derrota. No se quiere escuchar, porque el hacerlo significa volverse vulnerable a los argumentos del otro. Se intenta tapar lo que dice el otro con interrupciones y hablando a la vez. A la larga, las conversaciones se vuelven experiencias desagradables, que nos estresan y nos quitan la energía, y acabamos por aprender a evitarlas. Crece así la incomunicación, lo que deteriorará aún más la pareja.
En la lucha de poder se usan armas sutiles pero no por ello menos peligrosas. Las más importantes son la culpa y la vergüenza. Estas emociones desencadenan mecanismos de castigo y de inhibición en el cerebro que a la larga llevan a una disminución de la autoestima. Por lo tanto, la lucha de poder no sólo deteriora la integridad de la pareja, sino que también ocasiona un daño psicológico importante a las personas que la integran.
Como señalaba antes, las causas básicas de la lucha por el poder se encuentran en la contradicción entre dos factores antagónicos. Por un lado, la relación de pareja se ha vuelto imprescindible por razones afectivas, sexuales, económicas y sociales. Pero, por el otro, la relación es tan estrecha que amenaza con privar a las dos personas de su libertad y de su autonomía. Aquí de nuevo nos enfrentamos con pautas culturales nocivas que no se suelen cuestionar. Se asume que al entrar a formar parte de una pareja se deben abandonar una serie de libertades que antes se tenían. Por supuesto, se acabó el tener relaciones sexuales con otras personas, pero también se asume que se le debe dedicar más tiempo a la pareja que a los amigos, que no se le pueden guardar secretos al consorte, que se le deben explicaciones de cómo se gasta el dinero, etc. Indudablemente, el machismo hace que la mujer sufra más privación de libertad que el hombre, pero en este caso la igualdad entre los sexos no acaba de solucionar el problema, pues persiste la amenaza a la autonomía individual.Existe una dinámica opuesta a la lucha por el poder, que es la colaboración.
¿Cuál es la solución, entonces? Existe una dinámica opuesta a la lucha por el poder, que es la colaboración. Al principio puede parecer difícil pero, como la lucha por el poder, al cabo de un tiempo puede convertirse en un hábito en el que las respuestas automáticas e inconscientes actúan en nuestro favor y no en nuestra contra. La colaboración empieza por una profunda toma de conciencia de los objetivos y los valores comunes de las dos personas que integran la pareja. Si éstos no existieran, entonces quizás la decisión lógica sería romper la pareja, porque por mucha comunicación y buena voluntad que se ponga difícilmente se superará ese obstáculo insalvable. Pero en la mayor parte de los casos los motivos que llevaron a la formación de la pareja aún estarán presentes y se pueden reavivar. En segundo lugar, hay que cultivar la empatía (sentir con ella), la compasión (sufrir con ella) y la compersión (alegrarse con ella) por la otra persona, que en definitiva son los componentes de lo que llamamos amor. El culpabilizar y avergonzar al otro deben evitarse a toda costa. Cuando surjan la desconfianza y la sospecha, hay que ponerlas sobre la mesa y analizarlas para ver qué tienen de realidad. En las conversaciones, la oposición mecánica (llevar la contraria) debe sustituirse por la búsqueda conjunta de soluciones, un proceso en el que las ideas de uno complementan y desarrollan las ideas del otro.
Ayuda mucho el enfatizar los puntos de acuerdo y el elogiar las buenas ideas del otro. Habrá, por supuesto, puntos de desacuerdo. Lo mejor en estos casos es reconocerlos, demarcarlos y evaluar hasta qué punto afectan a la conversación y a la interacción de la pareja. No hace falta estar de acuerdo en todo; no hay dos personas en el mundo que opinen lo mismo en todos los temas. Por lo tanto, “ponerse de acuerdo en no estar de acuerdo” puede ser una solución aceptable en la mayor parte de los casos. Por supuesto, si no se está de acuerdo en un valor ético fundamental podríamos estar en el caso que mencionaba antes de tener que romper la pareja. Pero si no es así, la transición entre la dinámica de lucha por el poder a la dinámica de la colaboración se percibe como una bocanada de aire fresco. Las ventajas se vuelven tan evidentes que animan a seguir adelante. En particular, las conversaciones que antes rehuíamos se convierten en ratos agradables y relajantes. Volvemos a entender por qué hemos elegido convivir con esa persona.
miércoles, 14 de mayo de 2014
martes, 13 de mayo de 2014
martes, 6 de mayo de 2014
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